IV.III. EXPERIENCIA DIRECTA DE LA
REALIDAD ÚLTIMA

Se ha sugerido que la mayor parte de las tradiciones religiosas esperan que sus adherentes alcancen en algún momento una experiencia más o menos directa de la realidad última. Esta dimensión de la religiosidad hace referencia a la experiencia religiosa, y ya nos hemos explayado sobre ella al revisar las definiciones substantivas de la religión. Mencionábamos entonces que las experiencias religiosas, no ordinarias, no cotidianas, tienen un lugar central en Cienciología. Al igual que en otras religiones, tales experiencias resultan por una parte incentivadas, reguladas e interpretadas por la doctrina, y por otra, son tomadas como prueba de la corrección de la cosmovisión sostenida por el grupo.

La Cienciología se presenta a sí misma como un camino paulatino, claramente pautado y seguro para ampliar la conciencia, conduciendo a las personas de una condición de ceguera de espíritu a la dicha de la existencia espiritual. Promete a sus adherentes que tal ampliación de su conciencia los llevará finalmente a darse cuenta de su propia inmortalidad, lograr total libertad y omnisciencia y captar en forma directa el sentido de la vida, la muerte y el universo.

La meta expresa de la Cienciología es lograr la rehabilitación completa y total de las capacidades innatas del hombre como ser espiritual inmortal. Tales capacidades lo pondrían como causa, con pleno conocimiento sobre materia, energía, espacio, tiempo, forma, pensamiento y vida. Alcanzando este estado, el hombre sería capaz de un conocimiento directo del infinito:

"En el nivel de Thetán Operante se trata con la inmortalidad del individuo como ser espiritual. Se trata con el thetán mismo en relación a la eternidad, no a la eternidad que se encuentra detrás de él, sino a la que se extiende frente a él. En los niveles de Thetán Operante nos elevamos a la eternidad. La inmensidad del tiempo que ha existido en el pasado se equipara por lo menos, con el tiempo que existe por delante". (Iglesia de Cienciología Internacional,
1993: 222).

Podemos señalar entonces que la Iglesia de Cienciología espera que sus adherentes alcancen mediante la participación en sus prácticas y el entrenamiento en su doctrina, una paulatina ampliación de su conciencia que desembocaría finalmente en una experiencia directa de la realidad última.

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