III. LA CIENCIOLOGÍA Y LAS DEFINICIONES FUNCIONALES DE RELIGIÓN

Otro conjunto de definiciones caracterizan a la religión por las consecuencias que tiene en otras áreas de la vida. Las primeras definiciones funcionales de la religión sirgieron de la obra de Emile Durkheim, y ponían el acento en los sentimientos de solidaridad que despertaban las ceremonias religiosas y sus efectos sobre la cohesión social y la unidad comunitaria. Estas definiciones han sido criticadas sobre la base de que, por una parte, la frecuente existencia de múltiples religiones en una misma sociedad pone en tela de juicio la función cohesiva de la religión para la comunidad como un todo y, por otra, otros sistemas simbólicos y rituales no religiosos, como los correspondientes a la nación, el estado o la etnia, pueden cumplir la función de crear lazos de solidaridad y sentimientos comunitarios.

Actualmente un cierto número de cientistas sociales definen a la religión por sus consecuencias, ya no en la vida social, sino en la vida individual de las personas. Estos autores definen la religión como "un conjunto de formas y actos simbólicos que relacionan al hombre con la condición última de su existencia" (Bellah, 1964: 358) o como "un sistema de creencias y prácticas por medio de los cuales un grupo de gente se enfrenta con los problemas fundamentales de la vida" (Yinger, 1970:7). Tales problemas fundamentales de la vida humana incluirían: la percepción de la injusticia, la experiencia del sufrimiento y la sensación de que la vida carece de sentido y finalidad (Yinger, 1977). Las religiones proporcionarían dos tipos de respuestas a tales problemas fundamentales de la humanidad. Por un lado, ofrecerían explicaciones para ellos otorgándoles significado. Por otro, proporcionarían métodos y programas de acción dirigidos a superar esos problemas.

Desde la perspectiva funcionalista actual, una religión es entonces un conjunto de creencias por medio de las cuales un grupo de gente otorga significado a problemas fundamentales tales como la injusticia, el sufrimiento y la búsqueda del sentido de la vida, y un conjunto de prácticas mediante las cuales se enfrenta a tales problemas e intenta superarlos. Preguntarse si la Cienciología se ajusta a esta definición de la religión es entonces indagar si presenta un conjunto de prácticas destinadas a superar los problemas fundamentales de la vida y un sistema de creencias que sirve para explicarlos.

A este respecto, es posible observar, en primer lugar, que la práctica central de la Cienciología, la auditación, es presentada efectivamente como un camino para superar el sufrimiento. Se afirma que mediante la participación activa y voluntaria del individuo en la auditación, éste logra mejorar su habilidad de hacer frente a los problemas de su existencia, resolverlos y lograr cada vez mayores niveles de conciencia y bienestar espirituales. La meta de la Cienciología es llevar al hombre a un punto en el que sea capaz de poner en orden los factores de su propia vida y de resolver sus problemas. Para la Cienciología, las tensiones de la vida llevan al hombre a fijar su atención en el mundo material, reduciendo la conciencia de sí mismo como ser espiritual y de su entorno. Esta reducción de la conciencia tendría como consecuencia que surjan problemas tales como dificultades en la relación con otros, sufrimiento, enfermedad e infelicidad. El objetivo de la Cienciología es revertir la reducción de la conciencia despertando al individuo. Propone entonces soluciones a los problemas fundamentales de la vida mediante procedimientos que
llevarían al hombre a incrementar su conciencia y libertad y a rehabilitar su decencia, poder y habilidades básicas. Individuos más conscientes y alertas serían capaces de una mayor comprensión y más capaces de manejar la vida. Mediante la auditación y el entrenamiento en Cienciología, las personas llegarían a saber que la vida es algo valioso y que los hombres podrían llevar vidas satisfactorias y en armonía con los demás.

La Cienciología postula que mediante su práctica y entrenamiento las personas se liberan de sufrimientos tales como miedos irracionales y enfermedades psicosomáticas, obtienen mayor calma, mayor equilibrio, mayor energía y comunicatividad, reparan y revitalizan sus relaciones con los demás, alcanzan sus metas personales, descartan sus dudas e inhibiciones adquiriendo certeza y confianza en sí mismos, sienten alegría y razonan con claridad, alcanzando felicidad. En suma, la Cienciología se presenta como un camino para la superación del sufrimiento y las desigualdades entre la capacidad de los individuos.

Otro de los elementos que incluyen las definiciones funcionales de la religión actualmente en uso es el otorgamiento de un sentido o explicación para los problemas fundamentales de la vida. Mediante la explicación de las razones del sufrimiento humano, la mayor parte de las doctrinas religiosas aliviarían, de manera indirecta, las tensiones que tal sufrimiento produce. Para quienes se adhieren a tales religiones, los problemas de la vida dejan al menos de percibirse como carentes de sentido, injustos e inexplicables para adquirir un significado. Las explicaciones doctrinales de las razones del sufrimiento suelen al mismo tiempo justificar las prácticas religiosas destinadas a superar tal sufrimiento: la postulación de las causas de los problemas de la vida sienta las bases para el desarrollo de programas de acción para superarlo.

A este respecto puede observarse que la Cienciología también proporciona respuestas al sufrimiento humano al otorgarle una explicación. La doctrina de la Cienciología se explaya particularmente en dar cuenta de las razones del sufrimiento. Para ella, el individuo humano es básicamente bueno y feliz, y las razones de su sufrimiento se encuentran en su "mente reactiva" que se diferencia claramente de la mente analítica, y está conformada por "engramas". En "Las Dinámicas de la Vida" dice su fundador L. Ronald Hubbard:

"El hombre no es un animal reactivo; es capaz de autodeterminación, tiene fuerza de voluntad. Por lo común, tiene una elevada capacidad analítica, es racional, es feliz y está integrado sólo cuando es su propia personalidad básica. El estado más deseable de un individuo es la autodeterminación completa [...]

La mente reactiva está formada por un conjunto de experiencias recibidas durante momentos no analíticos que contienen dolor y antagonismo real o imaginario contra la supervivencia del individuo [...] Cuando una lesión o enfermedad desplaza a la mente analítica produciendo lo que comúnmente se conoce como "inconsciencia" y cuando están presentes el dolor físico y el antagonismo contra la supervivencia del organismo, el individuo recibe un engrama. [...] Al eliminar de la mente reactiva el contenido doloroso del pasado, la mente analítica puede tener el mando total del organismo. En el momento en que un hombre o grupo llegue a poseer esta habilidad, llegará a poseer autodeterminación; mientras tenga mente reactiva, las irracionalidades persistirán". (Hubbard, 1990: 31-32).

Para la Cienciología, entonces, el ser humano es básicamente bueno, feliz e integrado, y la raíz de su infelicidad proviene de los engramas. Por lo tanto, la práctica de la auditación se propone como el único medio idóneo para despojar al individuo de sus engramas y tornarlo así en un "clear", es decir, regresarlo a su estado de "individuo básico". Ambos términos designan: "al ser no aberrado en completa integración y en un estado de la mayor racionalidad posible. Un Clear es alguien que mediante la auditación ha llegado a ser el individuo básico... El individuo básico responde sin variaciones en todas las dinámicas, y... en esencia es "bueno"... Las virtudes del individuo básico son innumerables; sus vicios y sus dramatizaciones destructivas no existen. Es cooperativo, constructivo y posee propósitos; en pocas palabras, es casi el ideal que la humanidad reconoce como ideal. Esto es una parte indispensable del conocimiento funcional del auditor, ya que las desviaciones del ideal indican la existencia de aberración; estas desviaciones son artificiales, impuestas, y no son parte de la autodeterminación del individuo". (Hubbard 1990, 31-32).

En suma, la Cienciología proporciona una respuesta al sufrimiento humano al otorgarle, como la mayor parte de las tradiciones religiosas, una explicación y postular, a partir de tal explicación, una vía de solución. La explicación del sufrimiento humano reside en los "engramas". Los engramas son descriptos como inconscientes, poderosos e influyentes cuadros de imagen mental que tienen masa y energía. La solución central propuesta para superar el sufrimiento consiste en la práctica de la auditación que permitiría localizar los engramas y superarlos. La auditación se presenta como un camino para superar el sufrimiento, ya que se postula que mediante la participación activa y voluntaria del individuo, éste logra mejorar su habilidad de hacer frente a los problemas de su existencia, resolverlos y lograr cada vez mayores niveles de conciencia y bienestar espirituales.

La Cienciología también proporciona una respuesta a la experiencia de la injusticia cuando percibida como una desigual distribución de habilidades entre los hombres, al postular que la pérdida de habilidades se debe, al menos en parte, a transgresiones e irresponsabilidades en el pasado. Al mismo tiempo, otorga una solución a esta pérdida presentándose como un camino para recuperar tales habilidades. Adicionalmente, la Cienciología proporciona una respuesta a la experiencia de que la vida no tiene sentido y a la experiencia de la muerte, al postular que el hombre es un ser espiritual inmortal cuyas experiencias se extienden más allá de una vida y al afirmar que la muerte es una transición a través de la cual el individuo lleva su pasado, por el cual sigue siendo responsable. Dice la Iglesia de Cienciología:

"No hace falta decir que la ética es un tema que el cienciólogo toma muy en serio. Al avanzar en el Puente (el Puente hacia la Libertad Total, el camino de la Cienciología) y ser más él mismo, también se vuelve más ético, pero además considera esto un asunto de responsabilidad personal que se extiende más allá de esta vida. En oposición a lo que cree el materialista, que supone que la muerte es el fin de la vida, de la conciencia y de la responsabilidad; el cienciólogo ve la muerte como una transición a través de la cual se lleva su pasado: un pasado por el que sigue siendo responsable. También sabe que las habilidades que está recuperando se perdieron, en parte, por transgresiones e irresponsabilidades. Por consiguiente, la honestidad, la integridad, la confianza y el preocuparse por sus semejantes representan mucho más que meras palabras. Son principios que rigen su vida" (El Manual de Cienciología, 1994, XXVI)

Consecuentemente, la Cienciología se ajusta al concepto de religión tal como se define actualmente desde una perspectiva funcionalista al constituir un conjunto de creencias por medio de las cuales un grupo de gente otorga significado a problemas fundamentales tales como la injusticia, el sufrimiento y la búsqueda del sentido de la vida y un conjunto de prácticas mediante las cuales se enfrenta a tales problemas e intenta superarlos.
 

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