VI. LA EXPERIENCIA RELIGIOSA

Según el historiador de religiones Mircea Eliade, la forma más antigua de experiencia religiosa se encuentra en las prácticas del shamanismo. Empleando lo que Eliade llamó "técnicas arcaicas de éxtasis", los shamanes entran en estados de trance, dicen viajar fuera de sus cuerpos y ejercer el poder adquirido por medio de sus extraordinarias experiencias para curar el cuerpo, la mente y el espíritu.27 En el orden local de religiones indígenas en menor escala alrededor del mundo, los shamanes han representado las pautas estándar para definir la naturaleza de la experiencia religiosa.

Como ha planteado la antropóloga Felicitas Goodman, sin embargo, las técnicas de los shamanes producen no sólo el tipo más antiguo de experiencia religiosa, sino también el más persistente y perdurable: el trance. Por medio de una variedad de técnicas, la meditación, la oración, los cánticos, el canto, la danza y otros, las religiones han inducido y cultivado la experiencia del trance. Según Goodman, los estados de trance representan el común denominador que subyace a toda experiencia religiosa. Según términos empleados por Goodman, todas las religiones, ya sea que lo sepan o no, inducen a experiencias de trance.28

Aunque la Iglesia de Cienciología utiliza "técnicas de éxtasis" específicas, tales procedimientos y procesos a los que se designa como su "tecnología religiosa", la Iglesia ha insistido en repetidas ocasiones en que la experiencia religiosa sostenida por estas prácticas no debe ser mal interpretada como trance. Incluso, contrariamente a las denuncias desacreditadas de la propaganda anticultos, estas técnicas no tienen relación alguna con los procesos de hipnosis o "lavado de cerebros".29 En cambio, las técnicas religiosas utilizadas en la Iglesia de Cienciología se dirigen hacia experimentar una mayor claridad de conciencia espiritual.

Para Cienciología, la experiencia religiosa es básicamente una cuestión de lograr comprensión. La naturaleza del entendimiento es representado como un triángulo, el triángulo ARC, que consta de tres partes que lo componen: Afinidad, Realidad y Comunicación. Como primer ángulo de este triángulo, la Afinidad significa el grado de acercamiento, afecto o amor que se experimenta en relación a otra persona. El segundo ángulo, la Realidad, indica un acuerdo interpersonal acerca de lo que parece suceder en toda situación. En el tercer ángulo, la Comunicación define el intercambio de ideas. Como la parte más importante de este triángulo ARC, la comunicación clara puede proveer la base para crear la afinidad interpersonal y el acuerdo mutuo con respecto a la realidad. Sin embargo, dado que estos tres aspectos de la comprensión están relacionados entre sí, se considera que el triángulo ARC crece al aumentar la comprensión. Como fórmula para comprender la naturaleza de la comprensión, el triángulo ARC obra como una medida para expandir la conciencia.

La experiencia religiosa de Cienciología avanza a través de una serie de niveles jerárquicos. Habiendo alcanzado las "liberaciones" necesarias del condicionamiento de la mente reactiva, una persona puede lograr el estado de experiencia de ser Claro. Según la Iglesia de Cienciología, "la gloria total del estado de Claro no es comparable a ninguna descripción literaria existente en la cultura, religión u otros".30 Como experiencia mística en general, por lo tanto, la experiencia de ser Claro puede describirse como inefable, como un estado de conciencia que trasciende las palabras. Sin embargo, así como la experiencia mística, ese estado de conciencia se caracteriza por una comprensión aumentada en la cual se logran nuevo conocimiento e introspección.

Más allá del estado de Claro, Cienciología proporciona técnicas para lograr niveles aún superiores de libertad y habilidad espiritual. Como un Thetán Operante, se dice que la persona que experimenta estos niveles superiores se convierte en una "causa con conocimiento y voluntad sobre la vida, el pensamiento, la materia, la energía, el espacio y el tiempo".31 Se le atribuyen habilidades extraordinarias al Thetán Operante. Como un shamán, por ejemplo, se supone que un Thetán Operante tiene la capacidad de experimentar un conocimiento consciente independiente del cuerpo físico. En estos niveles superiores, sin embargo, la habilidad máxima que logra un Thetán Operante es la experiencia de la eternidad. A través de esta experiencia, la persona logra el conocimiento de la inmortalidad y la libertad del ciclo del nacimiento y la muerte. El conocimiento, la libertad y el poder espiritual representados por el Thetán Operante constituyen el objetivo supremo de la religión de Cienciología. Esencialmente, estas habilidades representan la culminación de una empresa religiosa para la salvación e inmortalidad espiritual.
 

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