III. I. LA DIMENSIÓN DOCTRINAL Y FILOSÓFICA
En El Manual de Cienciología (pág. i) se señala que:
"Los principios fundamentales de Cienciología son los siguientes: eres un ser espiritual inmortal. Tu experiencia se extiende más allá de un solo ciclo de vida y tus capacidades son ilimitadas, aunque no se hayan realizado en la actualidad."
Con estas palabras, Cienciología postula la existencia de una entidad que es muy semejante a la que en otras religiones se llama alma o espíritu. A fin de evitar confusiones con las concepciones anteriores del alma, Cienciología denomina a esta entidad thetán, término que proviene de la letra griega theta, un símbolo para representar el pensamiento o la vida. El thetán no es un objeto ni es la mente. Es el creador de las cosas. Es la persona misma, la identidad persistente que es el individuo. Se dice que el thetán es inmortal y capaz de lograr cualquier cosa, inclusive la creación de masa, energía, espacio y tiempo (El Manual de Cienciología pág. xxiii; Cienciología: los fundamentos del pensamiento, pág. 75).
Según las doctrinas de Cienciología:
El thetán por lo general reside en el cráneo
o cerca del cuerpo. Se puede encontrar a un thetán en una de cuatro
condiciones. La primera sería totalmente independiente del
cuerpo o cuerpos, o hasta del universo. La segunda sería cerca del
cuerpo y controlándolo conscientemente. La tercera sería
en el cuerpo (el cráneo) y la cuarta sería una condición
inversa en la que se encontraría de manera compulsiva alejado del
cuerpo, y que no se podría acercar al mismo. Existen diversos grados
para cada una de estas condiciones. Desde el punto de vista humano, la
condición óptima es la segunda. (Cienciología: los
fundamentos del pensamiento, págs. 64-65)