II. VI. LA DIMENSIÓN SOCIAL E INSTITUCIONAL

Aunque en principio es posible que una persona tenga sus propias creencias religiosas únicas y que participe en sus propias prácticas religiosas sin tener que asociarse con otros creyentes, la mayoría de las religiones cuenta con alguna forma de organización social. En particular en las sociedades pequeñas, las instituciones sociales en que ocurren las prácticas religiosas pueden ser idénticas a aquéllas en las que otras actividades, como las económicas, suceden. En otras sociedades existen instituciones religiosas especializadas, como los grupos organizados del cristianismo, las órdenes monásticas del budismo y las congregaciones de los fieles del judaísmo o el islamismo. Aún dentro de la misma tradición religiosa general, como el cristianismo, existe más de un modelo de organización religiosa que se extiende desde el sistema formal y jerárquico de la Iglesia de Roma, hasta el sistema más igualitario e informal de algunas iglesias protestantes. Muchas de las religiones, aunque no todas, tienen funcionarios religiosos especializados como los gurús, monjes, sacerdotes, imanes, ulemas, rabinos, ministros, chamanes, etc.
 

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