II. V. LA DIMENSIÓN ÉTICA

Smart señala que "a través de la historia encontramos que las religiones por lo general incorporan un código de ética" (The Religious Experience of Mankind, tercera edición, pág. 9). En el budismo, por ejemplo, se enseña que se deben controlar las acciones con los Cinco Preceptos: abstenerse de matar, robar, mentir, realizar actos sexuales ilícitos y consumir tóxicos. El judaísmo tiene la Tora (la ley) que contenía no sólo los Diez Mandamientos, sino muchos otros preceptos morales y rituales. Asimismo, el islamismo tiene la Sharia (la ley) que prescribe diversas obligaciones morales y rituales. En el cristianismo, Jesús resumió sus enseñanzas éticas en el mandamiento "amarás a tu prójimo como a ti mismo". Cuando menos en cierta medida, la dimensión ética de una religión puede relacionarse con partes de las dimensiones doctrinal y mítica. Por ejemplo, el mandato de Buda de abstenerse de consumir tóxicos concuerda con su percepción de que dichas sustancias obstruyen el conocimiento de sí mismo. Las enseñanzas cristianas de amar al prójimo concuerdan con las narrativas de la propia conducta de Cristo y con la doctrina de que Dios es amor. Y los estrictos preceptos morales en la Sharia concuerdan con las enseñanzas islámicas de que al final toda la gente quedará sujeta al juicio de Dios.
 

<*~ <*~        ~*> ~*>